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Medimás, ensayo irrespetuoso

Alfredo Villadiego Lora es consultor en salud. / ARCHIVO PDM Alfredo Villadiego Lora es consultor en salud. / ARCHIVO PDM

Endosar una habilitación a una Eps constituida una semana antes, fue una decisión arriesgada de la Superintendencia Nacional de Salud.

Tan solo el día 14 de julio se constituyó esta Empresa Promotora de Salud, y el 29 del mismo mes, mediante la resolución 2426 se cedieron 6 millones doscientos mil afiliados acompañado del certificado de habilitación con el cual operaba su antecesora Cafesalud.

Habilitar una Eps en el sistema de salud de Colombia significa que la entidad gestora del aseguramiento cumple con unos requisitos legales básicos, como es tener contratadas una red de servicios de salud para garantizar la atención en salud de los usuarios, contar con un sistema de información para gestionar los datos de los afiliados y las autorizaciones de servicios, entre otros requisitos.

La improvisación de la Supersalud fue de tal magnitud que olvidó verificar que la eps Medimás tuviera contratados a los prestadores de servicios y que los miembros de la junta directiva de la naciente EPS, no tuvieran inhabilidades e incompatibilidades para ejercer cargos en la aseguradora, por el hecho de ser miembros de junta directiva de instituciones prestadoras del servicios de salud.

Hoy, sobre la marcha, Medimás intenta solucionar los problemas que derivan de la improvisación y el desconocimiento de las funciones como asegurador en salud y la Supersalud intenta verificar los requisitos que debió constatar antes de endosar la habilitación.

Los incumplimientos de Medimás y de la Supersalud se constituyen en un irrespeto a los afiliados que ven cómo el gobierno los mueve de Saludcoop, a Cafésalud y ahora a Medimás, donde la incertidumbre es mayor.

Los errores de la Supersalud no paran, hace pocos días autorizó para que los afiliados de la EPS, Servicios Orientales de Salud, SOS, fuesen trasladados a Medisalud, como si no le bastara con las dificultades que enfrenta con los más de 5 millones que actualmente reclaman servicios.

Frente a este panorama, llama la atención el silencio que ha guardado el ministro de Salud,  Alejandro Gaviota, como si en nada le importara la insatisfacción de los usuarios.

Hace pensar entonces a muchos, en las malsanas intenciones que tendrían quienes a toda carrera procedieron, para que Medimás entrara en operación, sin que cumpliera los requisitos básicos para funcionar como EPS, puesto que además, hablando a nivel empresarial y financiero, no se entiende cómo se autorizó a una microempresa -según versa el registro de Cámara de Comercio- a manejar millonarios recursos; lo que lleva a colegir que Medimás no sólo no contaba con la red prestadora de servicios para operar, sino que tampoco contaba con el famoso músculo financiero.

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